Cómo atraer a los jóvenes a la política…

Por José Núñez Pérez.- Los jóvenes son el oro más preciado del presente y la esperanza del futuro, en otras palabras, ellos son la energía positiva que representa el todo, únicamente precisan ser bien orientados en la ciencia, la justicia social y en la democracia con valores por las personas experimentadas y visionarias.

 

Por eso es que quién o quiénes logren atraer a la juventud a cualquier actividad, la meta es casi seguro que se logra, puede ser en un mediano o largo plazo, pero se llega a ella. Conquista la materia prima principal; los jóvenes, y los objetivos se harán realidad.

 

Ahora bien, el cómo involucrar, atraer a los jóvenes para comprometerlos en las actividades sociales y comunitarias, especialmente en la más determinante y revolucionaria de todas éstas, la política; vamos a exponer algunas sugerencias en los próximos párrafos de este artículo que pudieran ser útiles a esta finalidad.

 

Es decir, para entusiasmar y atraer a la juventud a la actividad política, se tiene que lograr la exaltación del ánimo entre ésta, que se alcanza cuando algo la cautiva o por alguien que por su ejemplo estos jóvenes admiren. Es un respeto que se gana por la fuerza del convencimiento a través de la sabiduría de algo divino, de un liderazgo capaz de hacer que ocurran cosas y transformaciones en la forma de pensar de los jóvenes.

 

Hay que hacer participar a los jóvenes de la política, comprometiéndolos, involucrándolos a través de importantizar su papel en los asuntos dirigenciales y administrativos de estas organizaciones, por supuesto, siempre guiados por los buenos ejemplos, donde los extremismos ideológicos deben tener muy pocos o ninguna cabida.

 

Aquí el papel de identificador a los potenciales prospectos para la actividad política juega un rol estelar, tal cual se escoge al buen baloncestista, beisbolista o a los estudiantes ejemplares por solo citar tres ejemplos, obviamente, que siempre se les deben facilitar las herramientas necesarias y suficientes para que cumplan con las metas que les son asignadas.

 

Realmente, por lo conflictivo de las luchas políticas que se dan a nivel nacional y global, no ya por los enfrentamientos de la guerra fría, el comunismo o por los regímenes autoridades o dictatoriales, salvo honrosas excepciones, no hay un mayor y mejor potencial que preparar a los jóvenes para que sepan lidiar y se comprometan con los mejores intereses del  mundo político.

 

En este contexto, la formación política de los jóvenes es una condición sine qua non para su correcta introducción en este universo, conjuntamente con el formalizar su entrada en una organización partidaria, ya que esa es la mejor vía de sustituir en el futuro los liderazgos sin mayores traumas y con las garantías de la estabilidad social y económica.

 

Entonces, como la juventud generalmente no es interesada en tener poder ni manejar intereses, más bien poseen un espíritu de justeza y democrático, en esta etapa histórica que está exigiendo transparencia, información oportuna y un liderazgo responsable, ¿quién es más apto que los jóvenes para esta tarea?, nadie; evidentemente que aquí tienen que estar las manos del profesor visionario y comprometido socialmente con un mundo justo.

 

Pero es bien conocido que sin integración o participación es imposible contribuir con los cambios en la sociedad y mucho menos ser protagonista de los mismos, y como esta función hoy debe corresponder en primer orden a los jóvenes, ya que la falta o escasez de liderazgos originales y bien formados, nos empuja a demandar nuevas figuras. Estos hombres del futuro frente a la sociedad en el mediano plazo, es un imperativo el comenzar ya su activismo político.

 

De ahí que una de las formas de atraer a los jóvenes a la actividad política formal, es hacer estas instituciones creíbles y transparentes en todo su accionar, que no dejen espacios a los lógicos y justos cuestionamientos.

 

Así se contribuye a reducir significativamente el desinterés que se observa en la juventud de integrarse a la formación y el activismo político.

 

En definitiva, hay que eliminar los obstáculos y evitar las cizañas en las organizaciones políticas para que sirvan de incentivos a los jóvenes con inclinaciones y talentos para dedicarse a la política en términos diligénciales y como  militantes.

 

¡O se les crean las condiciones necesarias y suficientes a los jóvenes para atraerlos y comprometerlos a la actividad política, o el costo de no cumplir esta tarea va a ser funesto para todos!

 

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